Un relato de Wayo Stein para reencontrarnos…

Tenía una crónica viajera  propia lista  para retomar el blog cuando llega a la lista de interés de ciclismo este relato de Wayo Stein contándonos casi como cualquier cosa acerca de su participación en el Mundial de Mountain Bike en Camboriú, Santa Catarina, Brasil.  Aunque el tema no es estrictamente viajero, el protagonista es tal vez quien mejor vende Perú como destino cicloturístico especializado lo cual, obviamente, lo hace un gran viajero. La frescura y espontaneidad de su relato es cautivante e ilustra algo de las penas que tenemos que pasar quienes alguna vez representamos a nuestro país en algo que no sea el tan injustamente y bien pagado peloteo. Buena Wayo, estamos muy orgullosos de ti.

 

Hola amigos,

Les escribo para contarles mis experiencias en el Campeonato Mundial Masters 2010 disputado en el famoso circuito de Camboriú, Brasil.

El año pasado, unos amigos de Brasil vinieron a Perú para hacer un tour de DH con Inkas Adventures y fue ahí donde nació la idea de competir el mundial de masters.  Hasta ese momento no tenía idea de dónde iba a ser pero como de costumbre, suele desarrollarse en un país europeo y eso hace muy difícil económicamente estar presente.  Estos muchachos brasileros vinieron con la grata noticia que en los próximos tres años, el evento se va a desarrollar en Brasil así que me pusieron las pilas y todos los días pensaba en la posibilidad de participar en mi primer mundial de Mountain Bike.

Inmediatamente vino mi primera frustración.  Me acerco a la federación para solicitar mi inscripción y de antemano se negaron a inscribirme pero me dieron el teléfono y el correo de la persona encargada de estos temas.  Escribí muchas veces y llamé otras tantas pero nunca tuve respuesta.  Fue la primera sensación de derrota al ver que no iba a ser posible participar porque la federación no me autorizaba.  ¡Lamentable que tu propia federación te trate de esa manera!

Al ver que la cosa no funcionaba por el lado peruano, envié un correo a la Federación Catarinense de Ciclismo para comentarles mi problema y felizmente me dijeron que no hacía falta una carta de autorización de la federación peruana, sólo con llenar una ficha de inscripción ya quedaba inscrito.  Fue una grata noticia debido a que de otra manera hubiese sido imposible mi participación.

Luego de solucionado este impasse tan desagradable con la federación de mi propio país, me propuse una meta de llegar al podio para lo cual empecé a entrenar constante pero a veces por falta de una buena guía de entrenamiento y por el trabajo en el cual voy andando en bicicleta pero no es lo mismo que entrenar, dejaba por momentos de concentrarme en una buena preparación y me tiraba al abandono.  Tanto es así que los últimos 20 días antes de viajar a Brasil, no me moví de la casa y la oficina sin salir un solo día a entrenar.

La segunda desilusión fue ver que nadie tomaba interés en esta prueba y me hacía la idea que iba a ir solo a representar al Perú.  Mucho me hubiese gustado que al menos haya visto a alguien conocido.  Esto se calmó un poco gracias al apoyo incondicional que tuve de mis amigos brasileros los cuales me ayudaron con las líneas del circuito y toda la logística del transporte que es indispensable para entrenar adecuadamente.  Una vez en la competencia pude ver que muchos de los que practican ciclismo en el Perú bien han podido disputar en sus respectivas categorías el ansiado primer lugar.  ¿Dónde está Jonathan Davis?, decía por momentos al ver a gente como él, y quizá menos preparados, entrenando el circuito de XC. ¿Dónde está la gente brava del DH? Ellos que siempre demuestran un buen nivel en las competencias en Perú, bien han podido estar disputando los primeros lugares.

El primer día que llegamos al circuito, fue casi al final del día y sólo dio para subir a pie y reconocer el circuito y ver los diferentes obstáculos que presenta; muy difíciles por cierto.

Al día siguiente nos encontramos con un local master, campeón master brasilero, amigo del grupo y felizmente en una categoría diferente a la mía.  Esto hizo que nos ayude a todos y nos enseñara todos los trucos del circuito.  Fuimos viendo paso a paso cada sección del circuito.  Anderson nos iba mostrando las mejores líneas y por momentos parecía que eso no era cierto pero luego pude ver que realmente nos estaba mostrando todos los secretos.  Gracias a él pude avanzar rápido este tema de las líneas y al cabo de tres bajadas ya me sentía bien cómodo con el circuito y sabía que era cuestión que lo pase una y otra vez durante toda la semana para agarrar la confianza necesaria para bajar más rápido.  Hasta ese momento tuve dos caídas pequeñas y en la última bajada del día, saliendo de una curva asfaltada hacia la tierra, la rueda se va y sufro una caída muy fuerte.  Durante el resto de la noche pensé que ya había acabado todo para mí porque estaba con el pulgar de la mano sangrando por la uña y el pie hinchado como si hubiera una pelota de golf adentro.  Una gente me decía que estaba roto el pie pero yo no quería creer y me resistí a ir al hospital para sacar una placa.  Si está roto simplemente no voy a poder pedalear más en la semana, si no está roto, me voy a recuperar.  Dicho y hecho, al día siguiente, luego de frotar con cremas y tomar todos los analgésicos posibles, mi pie estaba mejor y por la tarde pude bajar sin hacer ningún salto.  Estaba muy adolorido pero todavía con muchas ganas de competir y eso hacía que el dolor se bloquee y me dejara hacer las bajadas los días siguientes.

No pude hacer una bajada fluida y rápida sino hasta la clasificación en la que felizmente salió todo bien y logré uno de los mejores tiempos de la pista a tan sólo menos de 2 segundos del mejor tiempo en mi categoría.  Me sentí muy contento y aliviado por ese resultado pero luego al ver la tabla de posiciones estaba empatado con el tercer lugar y dos más muy cerca.  Además uno nunca sabe si alguno bajó cuidando máquina para la final así que poco a poco me iba sintiendo con mucha presión.  La experiencia me decía que me tranquilice pero no lo conseguía.  Tenía en mi mente mi última participación en un Panamericano 2005 en la cual estaba como favorito y en la única roca del circuito corté la llanta y se acabó la competencia.

Con todas estas ideas rondando mi mente y viendo a todos los de mi categoría salir como balas en la manga final del día sábado, los nervios me comenzaban a comer la cabeza.  Para remate, en la mañana de este día, hubieron varios huesos rotos entre ellos mi amigo Anderson que me había ayudado a mejorar cada línea y se veía como el favorito de toda la competencia.  Esto hizo que entre mucha duda en mi cabeza y empecé a dudar de cada línea que ya había practicado.  Pensaba en no fallar, en no caerme y cosas como esas cuando uno debe estar pensando en la mejor bajada y no pensar en posibles fallas.

Ya en competencia los primeros metros fueron muy buenos hasta que empezaron a llegar pequeños errores uno tras otro.  Fallaba pero pensaba en mejorar y lo que me ayudaba era la potencia en las piernas para salir pedaleando. Una falla, dos, tres y cuatro graves tuve en la bajada final llegando a pensar que todo se había acabado.  De igual manera, no me rendí y seguí hasta el final.  Los últimos metros los hice bastante bien y llegué pedaleando muy fuerte hacia la meta.  Llegué desilusionado a la meta pero al escuchar que tenía el segundo mejor tiempo no lo pude creer y faltando sólo un corredor más por bajar me di cuenta que ya tenía el podio asegurado.  Fue la sensación más buena que pude sentir en toda esta semana muy dura.  Feliz, saltaba de alegría esperando a Vásquez que estaba más que seguro que iba a hacer mejor tiempo pero no importaba, mi primera participación en un mundial de mountain bike y llego colocado en el tercer puesto, con los corredores más bravos del Brasil y del mundo entero.  Si bien es cierto no hubieron muchos europeos, el hecho de que estuviesen todos los brasileros y algunos del resto del mundo, significa un logro bastante importante.  Los locales no consiguieron podio en esta categoría aún cuando se veían varios buenos y muy bien preparados con las mejores máquinas.

Al final celebramos todos y con Vásquez, se repitió el podio del Panamericano del 2001: él primero y yo tercero.  Después de cinco años sin competir afuera, no sabía cómo estaba mi nivel respecto a los demás y en especial frente a Vásquez.  Esto fue otro factor de nerviosismo por dudar mucho de mis condiciones y mi preparación.  Ahora, al saber que no estoy lejos, sólo queda entrenar un poco más y regresar el año que viene para pelear ese primer puesto con Vásquez.  Espero que esta vez podamos ser más peruanos compitiendo porque estamos seguros que el año que viene va a ser más competitivo y reñido para todos.  A la federación también un jalón de orejas y no sólo es mandar correos avisando de las carreras locales, también se necesita un poco de planificación y visión y empezar a creer que podemos hacer cosas grandes, mayores a las logradas.

Agradezco también a todos los que me estuvieron apoyando por el Facebook donde enviaba actualizaciones continuas de lo que iba sucediendo.  A todos ustedes muchas gracias y les dedico el triunfo a todos ustedes porque sé que todos nos sentimos orgullosos de este logro que es para el DH Peruano. VIVA EL PERU CARAJO!

Saludos,

Wayo Stein

 

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